
D.O.P. Pago de Otazu · Cabernet Sauvignon
Altar
Un vino que desafía el tiempo.
El vino
Cuidado manual.
Vinificación integral.
Una sola parcela del viñedo.
Altar es un vino que desafía el tiempo. Cuidado manual y vendimia selectiva en nuestro viñedo de una sola parcela del viñedo de Otazu, certificado bajo la Denominación de Origen Protegida Pago (D.O.P. Pago), seguida de una vinificación integral en barricas nuevas de roble francés.
Altar no es solo un vino: es un testimonio del arte de cuidar el planeta y del respeto profundo por el ciclo natural de la vid. Su etiqueta, más que una firma artística, es una obra viva que se renueva con cada añada, un acto de reconocimiento hacia la tierra y hacia quienes la trabajan con sus manos.
Nace de tres parcelas del Pago de Otazu —Kant, Heidegger y Hegel—, plantadas con Cabernet Sauvignon sobre suelos donde la arcilla, el limo y la arena se equilibran: retienen el agua justa, drenan con agilidad y obligan a la raíz a trabajar en profundidad. De ese esfuerzo nace un vino de tanino firme, fruta negra contenida y una maduración pausada, orientado a la guarda más que al impacto inmediato.
La Colección
Altar · D.O.P. Pago de Otazu
El artista
Héctor Zamora
Ciudad de México, 1974
Héctor Zamora es uno de los artistas latinoamericanos más relevantes de su generación. Su obra explora las tensiones entre el individuo y las estructuras colectivas —arquitectónicas, sociales, naturales— a través de instalaciones, performances y acciones que intervienen el espacio público y el entorno.
Ha expuesto en el Museo Reina Sofía de Madrid, la Bienal de São Paulo, el Museum of Modern Art de Nueva York y la Bienal de Venecia. Su trabajo parte siempre de lo concreto —la materia, el lugar, el cuerpo— para hablar de lo que nos es común y frágil.

La etiqueta
Una huella hecha a mano
Altar es una representación del pasado, presente y futuro: una conexión con la tierra, el trabajo manual y la labor artesanal.
Héctor Zamora compara el trabajo de la arcilla con nuestros procesos manuales de elaboración y marca la obra con tierra de Otazu como sello de sus orígenes. Es el reflejo de la interacción y la relación del viticultor y la tierra que cultiva.

“Esta representación convierte cada botella en un homenaje al equilibrio entre naturaleza, trabajo y arte.”Héctor Zamora
El proyecto